Dani Puchades

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Mini desafío 1: Ponle un stop a tu queja.

Ya sabes que lo que te cuento a continuación está relacionado con lo que planteaba el otro día en el pacto de no quejarse durante el mes de febrero con el #RetoNoQuejarseFeb.

Ahora dos cosas sobre la queja personal y el primer mini desafío que te propongo.

La primera. Contextualicemos rápidamente el concepto de la queja para entender por qué nos quejamos y cómo nos afecta para darle sentido al mini desafío que te propongo después.

Voy allá.

Sobre la queja decirte que es una respuesta común ante situaciones que percibimos como difíciles, injustas o desagradables en nuestra vida cotidiana. A menudo, recurrimos a la queja como una forma de expresar frustración, descontento o malestar. Y esto provoca que el cuerpo reaccione sobre nuestros bienestares: físicos, mentales y emocionales.

Fisiológicamente. Cuando nos quejamos, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos. La liberación de hormonas del estrés, como el cortisol, aumenta, lo que puede tener efectos negativos en nuestro sistema inmunológico, cardiovascular y digestivo a largo plazo. Además, la tensión muscular y la respiración superficial pueden contribuir a una sensación de malestar físico y agotamiento.

Mentalmente. A nivel mental, la queja puede perpetuar un ciclo de pensamiento negativo. Cuando nos quejamos repetidamente, reforzamos una mentalidad de víctima y nos enfocamos en lo que está mal en lugar de buscar soluciones. Esto puede llevar a una disminución en la resiliencia y la capacidad para afrontar los desafíos de manera constructiva.

Emocionalmente. Al centrarnos en lo negativo, podemos experimentar un aumento en los niveles de estrés, ansiedad y depresión. Además, la queja puede afectar nuestras relaciones interpersonales, generando conflictos y distanciamiento con los demás.

Y todo esto por quejarnos, sólo por quejarnos. Y ocurre cada vez que nos quejamos. Ya estás percibiendo el efecto que tiene la suma de pequeñas quejas diarias. 

Sigo.

La segunda cosa. El primer paso para darle una solución al “quejarse menos”, se basa en reconocer el hábito de quejarse. Observar de manera consciente lo mucho o poco que te quejas cada día. Sin entrar en ninguna otra más valoración. Sólo observa tus momentos personales de queja y aprovéchalos como stopper. De ahí, el mini desafío que te propongo en estos días: 

{Ponle un Stop a tu Quejadera}.

¿De qué se trata este desafío?

Es simple: durante los próximos días, observa tus momentos de queja. Intenta anotar el número de veces que te quejas cada día: hoy jueves, mañana viernes, pasado sábado y el domingo. Y hazlo por separado. No tienes que hacer nada más, sólo buscar momentos conscientes de tus quejas diarias.

¿Cómo registrar tus quejas?.

Te recomiendo que en el móvil, abras una “nota” con el título: “Registro de mis quejas diarias”. En la nota refleja cada uno de los días que vas a dedicar a observarte. Cada vez que seas consciente que te estás quejando, anótalo. Al final del día revisa el número de veces que te has quejado.

Un par de cosas más.

Beneficios de este desafío. Si eres consciente de tu momento de queja y ya sabes el efecto que te genera en el cuerpo a todos los niveles, vamos a pararlo. En el mismo momento que estás percibiendo la queja anotándola en tu registro, párala.

¿Cómo pararla?. Sin entrar en más detalles de todo el proceso beneficioso que genera la respiración y para contrarrestar ese momento de descontrol que genera tu queja: párate y respira. Tan sencillo como eso. Trata de centrarte en tu respiración para aumentar tu sensación de control. Toma aire por la nariz y expúlsalo después de manera suave y controlada. 

🚀 Sobre esos detalles del respirar, hablo en mi programa de píldoras de bienestar.

Más cosillas.

Tu análisis, tu feedback personal. Al terminar la semana (domingo a última hora) párate y piensa. Observa el número de veces que te has quejado cada día. Sé consciente de ello. Intenta revisar cómo te encontrabas justo en el momento de ser consciente que estabas en tu momento quejadera y compáralo con los minutos de después donde tratabas de parar y controlar tu queja. Sin más.

Durante o después de completar el mini desafío, ¡me encantaría que compartieras tu experiencia en los comentarios! Cuéntame cómo te fue, si te resultó fácil o difícil, y qué aprendiste de la experiencia.

¿Lograste mantenerte firme y resistir la tentación de quejarte? ¡Espero escuchar tu experiencia!. Te leo abajo en comentarios 👇

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