Dani Puchades

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Y de repente un día…

– ¡Au! 
– ¡Oooh!
– ¡Ay!
– ¡Ouch! 
– (…) 

Con cada movimiento, con cada respiración, con cada mínimo gesto nos dedicamos a exclamar en todo momento (estilo cómic) este tipo de expresiones antes de decir a continuación en voz alta un: 

– ¡Maldito dolor de espalda!

Así como mosqueado, indignado. Este comportamiento irascible tiene mucha lógica porque el dolor de espalda está asociado con aumento de estrés y mal humor. Maldito dolor de espalda. Interfiere en nuestro rendimiento, en nuestro bienestar. Y eso no gusta nada. Al menos a mi.

A lo que voy.

¿A ti esto te ha pasado vez?. Seguro que sí. Ya sólo viendo las estadísticas podemos intuir que a lo largo del año has “disfrutado” (guiño, guiño) de unos días de maravilloso dolor de espalda. Y sí, estoy hablando con ironía. No con el contenido si no con el continente. Me explico. Los datos nos dice que la probabilidad de tener dolor de espalda es altísima. Así de cabeza me vienen estos datos:

– Para la zona baja de la espalda, las lumbares: “El 80% de la población mundial tendrá al menos un episodio de dolor de espalda alto en algún momento de su vida”. 

– Para la zona alta de la espalda, las cervicales: “Entre un 42% y un 69% de los trabajadores presentan dolor en la zona cervical a lo largo del año”

Y como es de cabeza, para la zona media ahora mismo (mientras redacto esto) no recuerdo el dato exactamente. Seguro que si hago una búsqueda rápida me salen porcentajes que lo confirman. Esto te lo dejo a ti ; )

Sigo en mi hilo.

Aún sabiendo esto. ¿El qué?. Pues que en algún momento te va a doler la espalda. ¿Qué levante la mano quién hace algo para evitarlo? Aquí es donde sólo unos pocos la levantan. Ahora lo contrario. ¿Qué levanten la mano aquellos que no hacen absolutamente nada?. Ahora veo muchas manos alzadas. ¡Que curioso!.

Todo ocurre porque el dolor de espalda y el estrés están tan normalizados que lo habitual es no hacer nada. Bueno sí, quejarnos. Es Ocurre por los hábitos y culturas que arrastramos desde hace mucho tiempo. Si ya sabemos que nos va a doler, vayamos al siguiente paso. ¿Cómo evitarlo?

Aquí lo más eficaz, la mejor opción es… ¡bingo!. Tener una musculatura fuerte. No hablo de cuestiones estéticas. Hablo de la capacidad de afrontar las cargas físicas a las que diariamente nos sometemos, no estamos preparado y terminan en… esto ya lo sabes ; )

Lo que intento hacerte llegar.

Si quieres evitar exclamaciones como las vistas al principio que derivan en la archiconocida expresión: ¡maldito dolor de espalda”, ya sabes entrena para evitar la aparición del dolor o que sea muy grande. 

Y para eso, el entrenar, mira que opción más sencilla sin tener que apuntarse al gimnasio, ni utilizar ropa deportiva: https://lnkd.in/dvmK_MR5

Pd. Busca la opción que mejor se adapte a ti para tratar de estar fuerte. Tu espalda te lo agradecerá.

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